Gracias a técnicas muy modernas, unos científicos consiguen mantener a King Kong en coma durante diez años; pero para salvarle la vida necesitan hacerle una transfusión de sangre, y no hay ningún animal que tenga un plasma parecido. En la isla de Borneo, el explorador y aventurero Hans Mitchell caza a Lady Kong, un ejemplar de gorila hembra similar y la traslada a Atlanta.