La familia Trias lleva ya un siglo haciendo galletas lleva. El abuelo empezó repartiéndolas en una bicicleta y ahora sus nietos venden sus teulas, canutillos o crocantinos en Japón o Guatemala. La segunda generación modernizó las instalaciones y la maquinaria, mantenido las variedades tradicionales y la tercera ha apostado por productos que se adapten también a las necesidades actuales: galletas aptas para diabéticos y celíacos.