El bolígrafo es indispensable en nuestra vida. El padre de Eduardo Sánchez comenzó reparando estilográficas en un taller en Albacete. El hijo aunó el dominio de esos mecanismos de precisión con sus conocimientos en el mundo del plástico y apostó por la variedad en los productos de escritura. STYB se ha convertido en una empresa puntera en tecnología que fabrica desde la tinta hasta los mecanismos que regulan su salida y con dos tercios de su facturación proveniente del extranjero.